IDEA DRAMÁTICA e IDEA TEMÁTICA (II)

Idea dramática
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Idea temática

ACTUALIZACIÓN: 17.06.XVII

He decidido actualizar esta entrada porque, a pesar de mis esfuerzos, a muchos aún no les quedaba claro lo que era la idea temática o cómo encontrarla. Gracias a las consultas que recibí, fui descubriendo que había una manera más fácil de explicar este concepto y aquí se las presento.

Recapitulando. Como mencioné en el post anterior (Idea dramática e idea temática I), para llegar a decir que «tenemos una IDEA» habremos de definir dos conceptos: la idea dramática y la idea temática.

Si recordamos lo que escribí sobre la idea dramática, veremos que no es otra cosa que una micro-sinopsis que describe quién es el personaje, qué quiere, qué fuerzas se oponen y cómo conseguirá lo que quiere.

Ahora imaginemos que tenemos está idea dramática:

La tripulación de un barco se subleva porque le sirven comida podrida.

¿Cuál crees que sería la idea temática?

Y aquí es donde empiezan los problemas.

Veamos primero cómo los grandes gurús definen la idea temática.

Para Robert McKee:

«La Idea Controladora condensa la visión de la vida del autor en el mensaje último que transmite a los lectores».

Para John Truby:

«El tema es nuestra visión moral, nuestra visión de cómo vivir, bien o mal, y es único en cada una de las historias que escribimos».

En palabras más sencillas:

¿QUÉ ES LA IDEA TEMÁTICA?

La idea temática es la moraleja de la historia, el mensaje que el autor quiere transmitir a sus lectores/público/audiencia/espectadores.

Volviendo a la pregunta de cuál crees que es la idea temática para la idea dramática de El Acorazado Potemkin (La tripulación de un barco se subleva porque le sirven comida podrida), tengo buenas noticias. Era una pregunta con trampa.

¡Una idea dramática puede tener numerosas ideas temáticas!

Y lo escribo con signos de exclamación para que dejes de hacerte preguntas tramposas: «Tengo esta idea dramática: A. ¿Cuál es su idea temática?».

No funciona así.

La pregunta que debes hacerte es:

A partir de esta idea dramática A, ¿qué mensaje quiero trasmitirle a mi público?

Por ejemplo, a partir de la idea dramática de El Acorazado Potemkin, suponiendo que la peli aún no existe y recién estamos creando la historia, podríamos tener las siguientes ideas temáticas:

  1. Solo los valientes y los que perseveran sobreviven a la peores condiciones (historia de supervivencia).
  2. El amor es más fuerte que la diferencia de clases y triunfa por encima de las condiciones del entorno (historia romántica, ¿Titanic?)
  3. La unión del pueblo contra la tiranía de los poderes opresores (la verdadera idea temática de la historia).

Y esto es todo lo que puedo hacer por ti. Nadie puede entrar en tu cabeza y descubrir: «Ah, mira, esto es lo que querías decir». Porque el único que sabe lo que quieres transmitir a los demás eres tú.

Quizás, me queda remarcar la importancia del tema:

¿Por qué se habla tanto de la idea temática?

En este sentido me gusta la nomenclatura de McKee porque «idea controladora» da esa sensación de ir «guiando» todo el proceso. En otras palabras, la idea temática está impregnada en TODA LA HISTORIA. O, por lo menos, debería estarlo.

Linda Seger comenta que una de sus amigas escritoras coloca la idea temática en un post-it en el monitor del ordenador. Esto hace que en cada momento tenga presente el ¿Qué es lo quiero decir?.

Los grandes escritores saben que cada personaje, y en algunos casos hasta los escenarios y el clima, deben representar una variación de la idea temática. Esto significa que si se está escribiendo una historia de corte juvenil romántico, lo ideal sería mostrar personajes que abordan el tema desde psicologías diferentes.

Esto último nos lleva a cómo mostrar una idea temática en la historia. ¿Acaso no deberíamos escribirla y ya? NO. Gran no.

Para Linda Seger:

“Los grandes escritores comunican el tema a través de la acción y las imágenes… Dicen lo que quieren decir sobre el tema mostrándolo, no hablando sobre él”

De modo que ya sabes, si tienes algo que decir, no lo prediques como un sacerdote de la inquisición, muéstralo para que podamos entenderlo por nosotros mismos.

Y bien. Aunque muchas cosas quedaron más claras con esta actualización, todavía había un muchacho que me preguntaba: «Ok, lo entiendo todo, pero ¿¡cómo la encuentro!? O cómo encuentro esa lista que has hecho».

«Meditando», le dije. Y me reí. (Ojo, hay algo de verdad en este comentario).

Cómo encontrar la idea temática

No es que tenga una técnica para encontrar ideas temáticas, pero haciéndose un par de preguntas, uno puede obtener una lista… digna.

Imaginemos que tenemos la siguiente idea dramática:

Un joven actor, machista, termina haciéndose amigo de la mujer que ama.

  1. Preguntarse sobre el protagonista.
    ¿Por qué quiere lo que quiere? ¿Cuál es mi posición (como autor) sobre esta necesidad del personaje? ¿Cuál es la moral del protagonista?
  2. Preguntarse sobre el antagonista
    Lo mismo que para el protagonista. Esto permitirá descubrir nuestra posición sobre lo que estamos escribiendo y nos ayudará a detectar la idea temática.
  3. Preguntarse por el conflicto
    ¿Qué está en juego? ¿Qué gana/pierde el protagonista? Muchas veces, la idea temática está escondida en el conflicto mismo.
  4. Preguntarse por el final
    Si ya sabemos cómo terminara nuestra historia, hay una gran posibilidad de que ya tengamos una posición «moral», un mensaje que queremos transmitir. ¿El antagonista se sale con la suya? ¿Se lo castiga? ¿El protagonista se une a la persona que ama?
    Una clasificación que podría serte útil, es la que hace Robert McKee y según el tipo de final que elijas, se definirá el tipo de historia que vas a contar.

    IDEALISTA

    Es el típico «Final Feliz». Es como nos gustaría que fuera nuestra vida, es el consuelo de muchas historias que no tuvieron precisamente este tipo de final. Es el triunfo del optimismo y del espíritu humano por sobre todas las cosas.
    Ej. «El amor llena nuestras vidas cuando conquistamos las ilusiones intelectuales y seguimos nuestros instintos» (Hanna y sus hermanas)Muchas películas de supervivencia podrían sostener esta idea temática: «El coraje y la genialidad de la humanidad prevalecerán sobre la hostilidad de la naturaleza» (Tiburón, En busca del fuego, Aracnofobia). También las películas de superhéroes, donde no existe la posibilidad de que el superhéroe no triunfe. Actualmente esta tendencia a finales felices parece despertar cierto recelo, pero en Hollywood siguen creyendo que esto vende.Si una película es una sucesión de emociones, de valores positivos y negativos, este tipo de final se produciría justamente en un valor emocional positivo.

    PESIMISTA

    Ya no es el final feliz que nos muestra la vida como nos gustaría. La idea controladora, o idea temática, aquí es dura, cínica, llena de desgracias e infortunios. Es la vida tal como tememos que fuera.
    Ej. «El mal triunfa porque es parte de la naturaleza humana» (Chinatown)

    Este tipo de ideas refleja nuestra condición humana. No necesariamente nuestras sombras, sino la batalla de nuestra dualidad. Podemos ser tan buenos como quisiéramos o tan malos. No hay límites. Podemos ser el Profesor de El Club de los poetas muertos o el Dr. Menguele, el científico nazi que experimentaba con niños. Hoy podemos ser A y mañana B. Somos dioses y demonios. Somos Ying y Yang. Y en medio de esas subidas y bajadas de emociones, de valores positivos y negativos nos quedamos en la negativa.

    IRÓNICO

    Son las ideas que se quedan en la dualidad. Si bien en el ítem anterior nos movíamos en la incertidumbre de esa dualidad, nos deteníamos en el valor negativo y allí terminaba nuestra historia.
    En este caso nos movemos por esas aguas turbulentas de emociones de valores positivos y negativos, y curiosamente, revelando nuestra compleja condición humana, nos detenemos en el medio. Terminamos con valores negativos y positivos simultáneamente. ¿Cómo es eso posible?
    Woody Allen nos da un ejemplo magistral: «El amor es tanto placer como dolor, una emocionante angustia, una tierna crueldad que perseguimos porque sin ella la vida no tiene significado».

    Robert McKee también ilustra este concepto:
    Si nos aferramos a nuestra obsesión, nuestra persecusión implacable nos llevará a alcanzar nuestro deseo y a destruirnos después

    ¿A alguien se le vino a la cabeza Scarface?

Qué no es una idea temática.

A veces confundimos la «materia» que estamos tratando con el tema. «Amor», «racismo» no son temas.

Pero «El amor en la adolescencia apesta» podría ser una idea temática.

Para ir cerrando esta actualización, aquí te dejo tres ejemplos más de ideas temáticas y, debajo, lo que no es una idea temática:

  1. La comunidad es algo más que la propia familia, y nos pueden unir lazos afectivos con el que viene de lejos. (Un lugar en el corazón – Place in the Heart)
  2. El estilo de vida es una elección. Puedes elegir entre una vida pacífica (los Amish) o pertenecer a un grupo de policías violentos y corruptos. (Único testigo)
  3. La importancia de la comunidad para mantener a los delincuentes en raya (Academia de policia 2)

Fin

Simplemente quiero hacer hincapié en la importancia de definir estas dos IDEAS. No es un capricho, ni simple teoría de la escritura de guión. Es algo que tiene que nacer de adentro tuyo para que puedas escribir lo que quieres decir al mundo. Muchos escritores creen que no necesitan de este paso, que simplemente tienen que sentarse a escribir. Quizás los grandes genios podían evitar esto porque hacían estos pasos de forma inconsciente, de algún modo lo tenían incorporado y producían obras maestras sin pensar en lo que querían decir. Pero los que empiezan o los que están lejos de ser genios, si no se detienen a pensar en la idea de forma concienzuda, sólo producirán obras mediocres. ¿Qué eliges?

Adrian Silisque
Adrian Silisque
Como al resto de los mortales, me encantan las buenas historias. Por eso me dedico a escribirlas.

1 Comment

  1. […] Para no hacer tan largo este post, dejamos el desarrollo de la IDEA TEMATICA para el siguiente: Idea dramática e idea temática II. […]

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