Años más tarde estamos aquí, y quizás como yo, has decidido ponerte del otro lado. Ya no sólo te apasionan las películas como espectador sino que lo ves como un medio de expresión de tus pensamientos, sentimientos, sensaciones, intuiciones, miedos, emociones y cuántas cosas se te puedan ocurrir.
Y si estás en este camino, bienvenido, me alegra decirte que no estás solo, aunque muchas vas a tener esa sensación
Es un camino duro, pero estás dispuesto a hacer el viaje del héroe, por lo que esto no te asusta.
Pero ¿qué es este otro blog? de los miles y miles que ya existen…
Humildemente, pretende ser un centro de investigación, jeje. Iré poniendo todas las lecciones de cine que aprendí, tanto en la escuela como en la vida, en la calle, haciendo cine. Una especie de ¿curso virtual? donde si tienes ganas puedes aportar tus conocimientos, plantear preguntas, abrir debates, etc., etc.
El sitio está abierto… ¡allá vamos!
]]>Y como diría Linda Seger: «Eres un escritor y un escritor escribe».
Eres un escritor y un escritor escribe
De modo que vamos a ponernos manos a la obra. ¿Cuáles son las fuentes de las que el escritor puede servirse para comenzar a escribir una historia?
Si de mí dependiera, respondería que TODO, absolutamente todo es una inspiración para escribir una historia: un perfume, una canción, un cabello de tu enamorado, un recuerdo, un sueño, una leyenda, un dulce, una receta, un sonido, un rumor, el agua de un río o de una botella, o la botella vacía…
Ya, pero todo es igual a nada, se quejarán algunos; y con justa razón. Por eso vamos a hacer una de esas listas que tanto gustan.
Muchas películas pueden servir de inspiración, ya sea porque una escena te impactó, te enamoraste de un personaje, etc., etc.
Pero cuidado, aquí no se trata de plagiar historias. Es solo un disparador para nuestra imaginación. Algo así como, TAL VEZ, James Cameron concibió la historia de Avatar: justo después de mirar Danza con lobos (Bailando con lobos). Me lo imagino pensando: «¿Y si esto que le ocurre a estos indios de Norteamérica le pasara a un grupo nativo de otro planeta?». Listo, el plato está servido.
Por cierto, el «Y si…» es una técnica muy conocida para la generación de ideas. Ahí lo dejo.
La familia es un criadero de ideas. Las frases de tu madre, los reproches de tu padre, las peleas con tus hermanos, los amigos de tu hermana. ¿Qué más puede pedir un guionista? Y lo puedes llevar al género que quieras, desde los dramones, casi telenovelescos (culebrones) hasta comedias dignas de verse en la pantalla grande. Y si tienen dudas sobre un buen drama basado en las relaciones familiares pregúntele a los creadores de SHINE ( de Scott Hicks, 1996) donde el histórico familiar es un personaje más..
Otro caldo de cultivo. La gente, la vida, la cotidianidad, todo es un guión en sí mismo. ¿O será que los guiones han sabido reflejar cada aspecto de la vida? La vida de barrio, la vida en la ciudad, las relaciones entre las personas, en el trabajo, en las instituciones, todo es una fuente de inspiración si se sabe mirar… y ese es tu fuerte, sabes mirar, observar, analizar… y finalmente recordar. Aquí entran los viajes y las experiencias que puedes haber tenido en alguno de ellos.
Es bien conocido que hay muchos compositores que se inspiraron en novelas/obras de teatro para escribir sus canciones. Una vez más se trata de usar lo que ya existe como disparador.
Las revistas del corazón (salsa rosa), de especialidades, de curiosidades, para niños, para «lo que sea», son también fuentes importantes donde unos puede sacar alguna relación de ideas que nunca nadie ha visto. Si, ya se que te aburro; ya se que tu ya tienes la idea y quieres pasar directamente a escribirla…o perdón, a mejorarla, porque ya la tienes escrita. Pero permíteme terminar el post.
Esto es muy, muy interesante. Es impresionante cómo, muchas veces, las noticias de la vida real superan a la ficción.
Señora muere en Suecia por excremento de perro que cae de la planta cuatro
¿Ridículo? No, real. La materia fecal congelada se transforma en un arma mortal, ¿podría Hitchcock haber pensado algo semejante?
¿El consejo? Lee, lee, lee.
La modernidad trae asociada nuevas formas de consumir información. He visto creativos de publicidad romperse la cabeza para conseguir viralizar un video en youtube cuando un niño de 10 años lo logra sin la más mínima intención.
La creatividad no le pertenece a nadie, de modo que sigue apuntando las ideas que te van surgiendo, porque las vas a necesitar.
La suseción de sucesos sucedidos sucesivamente, o sea la historia y sus eventos, son una GRAN fuente de inspiración.
Cuántas películas, novelas, cuentos han surgido de hechos históricos. Desde los inicios del cine este tipo de historia ha cautivado de miles de personas, tanto espectadores como creadores del mundo cinematográfico. Y las pruebas están allí.
La Biblia no solo es una de las narraciones más colosales del mundo sino también el instrumento de publicidad más vendido en toda nuestra historia. Bueno, tal vez se disputa el primer puesto con la Coca-Cola. De todas maneras, este libro, o más precisamente esta serie de libros nos ofrece una variedad de historias que a más de uno han servido de inspiración.
¿Alguien duda de que Matrix (especialmente la tercera entrega) haya estado basada en la Biblia? Eso sí, podrían haber desarrollado un poquito más la historia y no hacer el Copy & Paste tan de moda en nuestros tiempos.
Finalmente, tú mismo eres una fuente importantísima. Tus recuerdos, tus vivencias, tu imaginación, todo lo que puedas dar está allí, dentro de tí. Sólo tienes que bucear adentro. David Linch en su libro ATRAPA AL PEZ DORADO, nos invita a explorar y explicar la experiencia de bucear y cazar las ideas como si se tratara de pescar.
De modo que ¡adelante! Toma tu libreta, porque ya tienes varias, ¿verdad?, y apunta todas las ideas que te parezcan interesantes. De momento apúntalo todo, como en un brainstorming. Luego llegará el momento de depurarlas, clasificarlas, etc. Si ya estás haciendo esto, estás en el camino del guionista o escritor.
]]>
ACTUALIZACIÓN 26.08.XVII
Genial. Has decidido escribir un guion, un relato, una novela… Te imagino como un observador de la vida. Te veo anotando cada detalle, cada cosa que te impresiona, incluso hasta en la discoteca cuando estás, al mismo tiempo, tratando de ligar con el chico o la chica que te gusta.
Así, llegaste a tener varias libretas llenas de ideas, organizadas en estanterías, cajas o baúles. Es posible que también tengas muchos papeles sueltos, algunos garabatos apuntados en servilletas, en el dorso de una hoja para reciclar o, por qué no, en billetes. Yo lo hice una vez; todavía tengo guardado aquel billete de diez euros. Pero esa es otra historia.
Volviendo al tema, es momento de tomar decisiones. Y no me refiero al chico/chica de la disco, sino a la historia que pretendes escribir. Crees que tienes una idea pero no sabes cómo seguir… Quizás por ello te encuentras leyendo este artículo (prefiero eso a que me digas que solo estás buscando material para hacer una obligatoria tarea estudiantil).
¿Cómo seguir? ¿Cómo escribir una historia que sea orgánica, original y que dé la sensación de que todo está interconectado?
Lo primero que hay que hacer es definir la IDEA.
Y aquí comienzan nuestros problemas. Porque para escribir la «idea», antes tendremos que definirla. El problema de leer a los autores-pedagogos es que se complican tanto en una maraña de nombres tautológicos que uno acaba perdiendo el entusiasmo. Supongo que cada uno de ellos intenta aportar algo al mundo narrativo, su propia visión y, bueno, es totalmente respetable.
Desde mi punto de vista, la mejor definición que he encontrado (y que forma parte de mis «herramientas» habituales) es aquella que divide la IDEA en dos partes: La idea dramática y la idea temática.
La idea temática será explicada en la segunda parte de esta entrada, bajo el título de Idea dramática e idea temática II. Pero a modo de resumen, podría decirse que la idea temática es la moraleja de tu historia, el mensaje que quieres transmitir con ella.
También conocida como: logline, premisa, concepto, anécdota.
La idea dramática responde a preguntas como: ¿Cuál es la historia, ¿de qué se trata?
En pocas palabras:
La idea dramática es la historia (que queremos contar) condensada en una sola frase.
La idea dramática es quizás más fácil de encontrar que la idea temática porque es algo a lo que estamos acostumbrados: «a un personaje le pasa algo y reacciona de esta manera». Lo que no significa que sea fácil de escribir. De hecho, según John Truby:
Nueve de cada diez escritores fallan en la premisa.
Escribir bien una idea dramática es como haber condensado todo el universo en un solo átomo. Y el proceso de escritura será como el mismísimo Big Bang, cuya expansión nos dará energías para los próximos meses en que tardemos en escribir nuestra obra.
Antes de listar los componentes de una idea dramática, veamos algunos ejemplos:
Como puedes ver las premisas anteriores, existen elementos intrínsecos que hacen que una idea dramática sea llamativa. Las tres empiezan con un protagonista que toma una acción contra ciertas fuerzas que se le oponen y terminan con el personaje en una posición diferente.
Teniendo en cuenta sus componentes principales:
Y voilà. Si eres capaz de identificar todos esos elementos en tu historia, es muy probable que puedas encontrar con facilidad la premisa.
Imagina por un momento que recibes el encargo de escribir una película sobre extraterrestres. Entonces, decides que el protagonista será un niño, un niño dócil y alienado. Ahora necesitas un conflicto, para que el protagonista «quiera» algo (deshacerse del problema, mejorar si situación, etc.). Eliges que encuentre a un tierno visitante del espacio exterior que no llega a tiempo a su nave espacial y se vuelve amigo del prota. Ahora, el prota, que es solo un niño, es capaz de («quiere») desafiar a las autoridades («antagonistas») con el fin de que su nuevo amigo consiga escapar («solución»).
Esa es la historia de E.T, y esta es su premisa:
Un visitante del espacio exterior no llega a tiempo a su nave espacial. Un niño dócil y alienado lo encuentra y se vuelve su amigo. El niño es capaz de desafiar a las autoridades para ayudarle a escapar.
Y eso es todo. Ahora es tu turno. Intenta escribir tu premisa de diferentes maneras, desde diferentes ángulos, con diferentes personajes y conflictos. Luego podrás elegir la que más te guste y ella te acompañará, junto a la idea temática (que viene en la segunda parte de esta entrega) durante todo el proceso de creación de tu obra.
]]>
ACTUALIZACIÓN: 17.06.XVII
He decidido actualizar esta entrada porque, a pesar de mis esfuerzos, a muchos aún no les quedaba claro lo que era la idea temática o cómo encontrarla. Gracias a las consultas que recibí, fui descubriendo que había una manera más fácil de explicar este concepto y aquí se las presento.
Recapitulando. Como mencioné en el post anterior (Idea dramática e idea temática I), para llegar a decir que «tenemos una IDEA» habremos de definir dos conceptos: la idea dramática y la idea temática.
Si recordamos lo que escribí sobre la idea dramática, veremos que no es otra cosa que una micro-sinopsis que describe quién es el personaje, qué quiere, qué fuerzas se oponen y cómo conseguirá lo que quiere.
Ahora imaginemos que tenemos está idea dramática:
La tripulación de un barco se subleva porque le sirven comida podrida.
¿Cuál crees que sería la idea temática?
Y aquí es donde empiezan los problemas.
Veamos primero cómo los grandes gurús definen la idea temática.
Para Robert McKee:
«La Idea Controladora condensa la visión de la vida del autor en el mensaje último que transmite a los lectores».
Para John Truby:
«El tema es nuestra visión moral, nuestra visión de cómo vivir, bien o mal, y es único en cada una de las historias que escribimos».
En palabras más sencillas:
La idea temática es la moraleja de la historia, el mensaje que el autor quiere transmitir a sus lectores/público/audiencia/espectadores.
Volviendo a la pregunta de cuál crees que es la idea temática para la idea dramática de El Acorazado Potemkin (La tripulación de un barco se subleva porque le sirven comida podrida), tengo buenas noticias. Era una pregunta con trampa.
¡Una idea dramática puede tener numerosas ideas temáticas!
Y lo escribo con signos de exclamación para que dejes de hacerte preguntas tramposas: «Tengo esta idea dramática: A. ¿Cuál es su idea temática?».
No funciona así.
La pregunta que debes hacerte es:
A partir de esta idea dramática A, ¿qué mensaje quiero trasmitirle a mi público?
Por ejemplo, a partir de la idea dramática de El Acorazado Potemkin, suponiendo que la peli aún no existe y recién estamos creando la historia, podríamos tener las siguientes ideas temáticas:
Y esto es todo lo que puedo hacer por ti. Nadie puede entrar en tu cabeza y descubrir: «Ah, mira, esto es lo que querías decir». Porque el único que sabe lo que quieres transmitir a los demás eres tú.
Quizás, me queda remarcar la importancia del tema:
En este sentido me gusta la nomenclatura de McKee porque «idea controladora» da esa sensación de ir «guiando» todo el proceso. En otras palabras, la idea temática está impregnada en TODA LA HISTORIA. O, por lo menos, debería estarlo.
Linda Seger comenta que una de sus amigas escritoras coloca la idea temática en un post-it en el monitor del ordenador. Esto hace que en cada momento tenga presente el ¿Qué es lo quiero decir?.
Los grandes escritores saben que cada personaje, y en algunos casos hasta los escenarios y el clima, deben representar una variación de la idea temática. Esto significa que si se está escribiendo una historia de corte juvenil romántico, lo ideal sería mostrar personajes que abordan el tema desde psicologías diferentes.
Esto último nos lleva a cómo mostrar una idea temática en la historia. ¿Acaso no deberíamos escribirla y ya? NO. Gran no.
Para Linda Seger:
“Los grandes escritores comunican el tema a través de la acción y las imágenes… Dicen lo que quieren decir sobre el tema mostrándolo, no hablando sobre él”
De modo que ya sabes, si tienes algo que decir, no lo prediques como un sacerdote de la inquisición, muéstralo para que podamos entenderlo por nosotros mismos.
Y bien. Aunque muchas cosas quedaron más claras con esta actualización, todavía había un muchacho que me preguntaba: «Ok, lo entiendo todo, pero ¿¡cómo la encuentro!? O cómo encuentro esa lista que has hecho».
«Meditando», le dije. Y me reí. (Ojo, hay algo de verdad en este comentario).
No es que tenga una técnica para encontrar ideas temáticas, pero haciéndose un par de preguntas, uno puede obtener una lista… digna.
Imaginemos que tenemos la siguiente idea dramática:
Un joven actor, machista, termina haciéndose amigo de la mujer que ama.
Es el típico «Final Feliz». Es como nos gustaría que fuera nuestra vida, es el consuelo de muchas historias que no tuvieron precisamente este tipo de final. Es el triunfo del optimismo y del espíritu humano por sobre todas las cosas.
Ej. «El amor llena nuestras vidas cuando conquistamos las ilusiones intelectuales y seguimos nuestros instintos» (Hanna y sus hermanas)Muchas películas de supervivencia podrían sostener esta idea temática: «El coraje y la genialidad de la humanidad prevalecerán sobre la hostilidad de la naturaleza» (Tiburón, En busca del fuego, Aracnofobia). También las películas de superhéroes, donde no existe la posibilidad de que el superhéroe no triunfe. Actualmente esta tendencia a finales felices parece despertar cierto recelo, pero en Hollywood siguen creyendo que esto vende.Si una película es una sucesión de emociones, de valores positivos y negativos, este tipo de final se produciría justamente en un valor emocional positivo.
Ya no es el final feliz que nos muestra la vida como nos gustaría. La idea controladora, o idea temática, aquí es dura, cínica, llena de desgracias e infortunios. Es la vida tal como tememos que fuera.
Ej. «El mal triunfa porque es parte de la naturaleza humana» (Chinatown)
Este tipo de ideas refleja nuestra condición humana. No necesariamente nuestras sombras, sino la batalla de nuestra dualidad. Podemos ser tan buenos como quisiéramos o tan malos. No hay límites. Podemos ser el Profesor de El Club de los poetas muertos o el Dr. Menguele, el científico nazi que experimentaba con niños. Hoy podemos ser A y mañana B. Somos dioses y demonios. Somos Ying y Yang. Y en medio de esas subidas y bajadas de emociones, de valores positivos y negativos nos quedamos en la negativa.
Son las ideas que se quedan en la dualidad. Si bien en el ítem anterior nos movíamos en la incertidumbre de esa dualidad, nos deteníamos en el valor negativo y allí terminaba nuestra historia.
En este caso nos movemos por esas aguas turbulentas de emociones de valores positivos y negativos, y curiosamente, revelando nuestra compleja condición humana, nos detenemos en el medio. Terminamos con valores negativos y positivos simultáneamente. ¿Cómo es eso posible?
Woody Allen nos da un ejemplo magistral: «El amor es tanto placer como dolor, una emocionante angustia, una tierna crueldad que perseguimos porque sin ella la vida no tiene significado».
Robert McKee también ilustra este concepto:
Si nos aferramos a nuestra obsesión, nuestra persecusión implacable nos llevará a alcanzar nuestro deseo y a destruirnos después
¿A alguien se le vino a la cabeza Scarface?
A veces confundimos la «materia» que estamos tratando con el tema. «Amor», «racismo» no son temas.
Pero «El amor en la adolescencia apesta» podría ser una idea temática.
Para ir cerrando esta actualización, aquí te dejo tres ejemplos más de ideas temáticas y, debajo, lo que no es una idea temática:
Simplemente quiero hacer hincapié en la importancia de definir estas dos IDEAS. No es un capricho, ni simple teoría de la escritura de guión. Es algo que tiene que nacer de adentro tuyo para que puedas escribir lo que quieres decir al mundo. Muchos escritores creen que no necesitan de este paso, que simplemente tienen que sentarse a escribir. Quizás los grandes genios podían evitar esto porque hacían estos pasos de forma inconsciente, de algún modo lo tenían incorporado y producían obras maestras sin pensar en lo que querían decir. Pero los que empiezan o los que están lejos de ser genios, si no se detienen a pensar en la idea de forma concienzuda, sólo producirán obras mediocres. ¿Qué eliges?
]]>Entonces, ya tienes la idea, perfectamente definida en dos o tres oraciones. Ahora es momento de saber qué ESTRUCTURA vas a elegir para contar esa idea. Pero antes de elegir la estructura, has de elegir el GENERO. Una vez más los autores, eruditos, no se ponen de acuerdo en cuál es el número de géneros cinematográficos y los hay desde los que dicen que solo hay 3 géneros, hasta los que dicen 72. De hecho tengo la impresión que los gurús de guión han mezclado dos cosas diferentes: GÉNEROS, propiamente dichos y TRAMAS; es decir, y remarco, es mi opinión, creería que han perdido la percepción entre lo que es la FORMA y el CONTENIDO.
Entonces ¿A quién creer? Qué más da. A cualquiera, porque en definitiva todos hablan de lo mismo, sólo que mientras uno encaja a dos géneros en uno sólo, otro lo divide en cinco. Lo que realmente importa es saber que existen REGLAS, que el espectador, a fuerza de ver, leer, etc., ya tiene asumidas ciertas cosas y espera recibirlas. Por ejemplo, no puedes decir que es una película del género de terror si luego muestras un western, con apenas dos muertos y tres disparos. Esto es como la publicidad, hay que dar lo que el espectador quiere, pero también HAY QUE SORPRENDERLO.
¿Cómo sorprenderlo? ¡Mezclando géneros! (y no, no me estoy contradiciendo) Y para poder mezclarlos has de conocerlos. No hay otra opción. Dicen que nadie ama lo que no conoce, y debemos amar los géneros 
Para describir estos géneros voy a seguir a dos autores cuyo trabajo considero profundo y bastante completo: Robert McKee y Jordi Balló-Xavier Pérez.
Los últimos escribieron el libro LA SEMILLA INMORTAL. Altamente recomendable. Ellos no hablan de género, hablan de «argumentos» universales en el cine. Me parece muy acertado. Una imagen(y que pertenece a su autor, pero no he podido descubrir quién es) que resume el trabajo de estos dos autores es:
En el próximo post hablaremos de la clasificación de Robert McKee y luego intentaré un «mini» desarrollo de estos argumentos. Y recuerda: ¡Sorprénde!
]]>Ya se que tras leer han surgido dudas, y más aún, quieres ya sentarte a escribir tu historia y te deje de molestar con géneros, tramas o argumentos universales. Pero si haría eso, sería un inconsciente. La intención es que escribas una obra de arte, la mejor que puedas hacer en este momento. Porque la que le sigue a ésta será aún mejor, y la siguiente aún más.
¿Ya vas decidiendo cuál es el género de tu historia? ¿Una comedia? No está mal, son las más difíciles de escribir. Te gustan los desafíos.
]]>
En su libro «Salva al gato» cuenta de manera mucho menos ortodoxa que otros autores los pasos a seguir para llegar a buen puerto en la escritura de un guión.
Como cada autor, tiene su propia lista de los géneros cinematográficos que él denomina Categorías.
Describo brevemente las diez categorías de Blake Snyder.

Entonces, basta de teoría y vamos a lo propio. ¿CUÁL ES EL GÉNERO DE TU PELÍCULA?
Es importante responder esta pregunta porque nos permitirá saber hacia dónde vamos y si dentro de un mismo género no estamos repitiendo algo que ya se ha visto. Esa es una de las principales cuestiones a resolver cuando escribes una historia: debemos estudiar el género y las historias escritas porque no queremos darnos de bruces cuando ya casi tengamos el guión terminado y nos demos cuenta que esa peli ¡ya existe!
Una última acotación, los géneros pueden mezclarse… ahora que ya los conocemos podemos hacerlo, sí Señor.
Aquí hago otro stop porque entramos en un tema de SUMA IMPORTANCIA: Definir al protagonista. Sí señores y señoras, entramos en el fantástico mundo de crear personajes.
Y es que se puede tener una gran idea dramática y temática, pero todavía podemos equivocarnos al elegir mal al personaje.
De modo que vamos a seguir unos cuantos consejos de la gente que ha recorrido este camino decenas…, que va,… cientos de veces. En el primer caso tenemos a Blake Snyder (sí, el de «Salva al gato») diciéndonos:
«Cuéntame una historia sobre un tío…
Con esto en mente vamos a pasar a un libro que ya deberían haber adquirido: «Cómo crear personajes inolvidables» de Linda Seger. Nos vemos en el próximo post.
]]>
Con este título pretendo homenajear e introducir a una escritora que tiene mucho que decir en el campo de los guiones: Linda Seger. En su libro Cómo crear personajes inolvidables, a pocas páginas del inicio, establece:
Todo personaje se crea a partir de una combinación de conocimientos e imaginación.
Concuerdo plenamente con esta declaración ya que a veces un escritor debe posicionarse en la etapa de «conocimiento» y otras en la «imaginación». A veces toca realizar una profunda investigación para conocer a nuestros personajes y otras veces surgen de nuestra imaginación para dar paso a la investigación. ¿Cuál es mejor? Ninguna y las dos. Son dos procesos diferentes que pueden mezclarse.
Aquel autor que diga que no necesita una investigación para crear sus personajes o es un mentiroso o un inconsciente.
El grado de la INVESTIGACIÓN dependerá de la complejidad de nuestro personajes.
Para comenzar, establecemos que los personajes no existen en el vacío, son un producto de su entorno. Syd Field en su obra El libro del guión compara al contexto con una taza de café vacía:
La taza de café es el contexto.
Y ese CONTEXTO va a estar definido por:
Finalmente uno puede hacer mil preguntas al personaje. Muchos autores crean verdaderas entrevistas y apuntan todas las respuestas. Una vez más, esto depende del estilo del escritor, o sea, tú.
La idea de la investigación es CONOCER AL PERSONAJE. Para manejar mejor la información puedes crear FICHAS.
Una ficha incluiría:
Por hoy, una cosa más; usualmente se genera también una Descripción Física, que normalmente va a parar a alguna línea del guión. Un ejemplo que nos da Linda Seger, describiendo a Alex Forrest de Atracción Fatal.
En aquel momento, una mujer rubia tremendamente atractiva pasa por allí… Se gira y le mira de un modo que haría que las ranas criaran pelo… Es realmente atractiva. Debe de estar en los treinta, pero se viste como si fuera más joven, moderna y consigue causar efecto.
Resumiendo el artículo. Para una creación de personajes interesante debes realizar una INVESTIGACIÓN profunda para poder determinar el CONTEXTO (Cultura, Periodo, Lugar, Profesión) para finalmente crear una FICHA DE PERSONAJE que incluye datos específicos y hasta una descripción física.
En la próxima entrada seguiremos con más herramientas para crear personajes que vivan para siempre.
Sobre la esencia del personaje: Coherencia y Paradojas.
A medida que vamos conociendo quién será el prota de nuestra historia, debemos verificar dos cosas que hacen a la esencia misma del personaje:
Todo personaje debe ser coherente. Una vez establecidas las características de un personaje no se pueden ignorar.
Por ejemplo, si se crea un personaje con memoria fotográfica no puede ser que luego no recuerde la cara de alguien o el rostro de un famoso.
La coherencia vuelve sólido al personaje.
Esto no quiere decir que el personaje sea previsible o estereotipado, ya lo veremos en el siguiente punto.
¿No quieres que tu personaje sea coherente? ¡Adelante! Pero tienes que dejarlo claro. La clave de todos estos métodos, guías, manuales o como quieras llamarlos es que te sirven para ser consciente de lo que sucede en tu historia. No son reglas del tipo «Si no lo haces te pasará esto», sino más bien «fíjate qué pasa si haces esto».
Como seres humanos, y sin dejar de ser coherentes, muchas veces tenemos actitudes que aparentemente son ilógicas o imprevisibles.
En palabras de Linda Seger, las paradojas son:
…detalles que no resultan evidentes enseguida, pero que nos parecen especialmente irresistibles y nos hacen sentir una cierta atracción hacia determinadas personas. Del mismo modo, a menudo estas paradojas constituyen la base de la creación de ua personaje único y fascinante.
Un personaje que lleva esta característica a la máxima potencia es Dexter. Dexter es un muchacho que trabaja en la policía, es padre de familia, buena persona aunque un poco frío… y su paradoja radica en la necesidad de matar. ¿Algo más? ¿Deja de ser coherente? Claro que no, solo se le añade esa característica que lo vuelve irresistible porque nos lleva a preguntarnos ¿cómo va a sobrevivir a semejante paradoja?
Artículo anterior: Cómo crear personajes inolvidables (I).
]]>